jueves, 24 de noviembre de 2011


Las evidencias (directas) de la dictadura financiera


 ANDREA FUMAGALLI


1. El invierno 2011-12 no promete ser sólo caliente en términos de conflicto social y político, sino también y sobre todo en términos de los mercados financieros y de crédito.

La situación se agrava paradójicamente por la doble velocidad con la que el plan de la governance institucional y financiero se mueven. Cuando se trata de imponer políticas de reordenamientos de las cuentas públicas con maniobras recesivas a sangre y lágrima, los tiempos para la toma de decisión, en nombre de la emergencia, son muy rápidos. Cuando se trata, por el contrario, de coordinar políticas de intervención  en apoyo del endeudamiento de los estados afectados por la especulación, entonces los tiempos se prolongan sin límites.



Todo esto no es sorprendente. Forma parte de la política habitual de los dos tiempos. Un primer tiempo de sacrificio, de subordinación a la lógica dominante del poder económico y financiero, a la espera de un segundo tiempo, que nunca llegará. Esperando la próxima crisis ...



Ya hemos visto una dinámica similar cuando se construyó la unión monetaria europea, ideológicamente considerada como la culminación del sueño de una unión europea política y social. Nada podría estar más lejos de la verdad, y ahora vemos los efectos perversos. En ese momento, principios de los 90, la necesidad ineludible de cumplir con los criterios de Maastricht (la “emergencia para entrar en Europa "), marcó el punto de inflexión decisivo para el cambio en las políticas de distribución del ingreso (una transferencia "institucionalizada "de las rentas del trabajo a las rentas del capital) y el inicio del proceso irreversible de la precarización del trabajo y la vida. Hoy en día, la situación de emergencia se llama crisis de la deuda soberana (la "emergencia de permanecer en Europa"). Se trata de una situación que, a diferencia de los años 90, marca un vacío en el accionar a nivel institucional europeo.

Las razones que subyacen en la base del constante gap decisional de la autoridad institucional europea y mundial se puede resumir en la voluntad política de "no decidir" (" laisser faire "). En lo que respecta a Europa, las instituciones político-institucionales (BCE, Ecofin, Comisión Europea) han perdido por completo aquella (escasa) autonomía, de la que podían presumir unas décadas atrás. No obstante las declaraciones de Barroso (la última hace unos días, 21 de noviembre, con el objetivo de demostrar la intención de la política europea para resolver la crisis, tal vez mediante la introducción de bonos de los Estados europeos (eurobonos) para reemplazar a los bonos del gobierno nacional), las instituciones europeas siguen siendo instrumento dócil con relación a la compatibilidad dictada por la oligarquía financiera y por las (en colusión)  agencias de calificación.


2. El bio-poder de los mercados financieros ha aumentado considerablemente con la financiarización de la economía. Si el producto interno bruto mundial en 2010 fue de 74 trillones  de dólares, las finanzas lo sobrepasan: el mercado global de bonos vale 95 trillones de dólares, las bolsas de todo el mundo 50 trillones, los derivados 466 trillones (ocho veces más que la riqueza real). Todo esto es bien conocido, pero lo que a menudo se olvida a tener en cuenta es que este proceso, así como cambió el centro de la valorización capitalista de la producción material a la producción inmaterial y de la explotación del trabajo manual a la del trabajo cognitivo, dio lugar a unanueva "acumulación primitiva", que, como toda acumulación primitiva, se caracteriza por un alto grado de concentración.

En el mercado bancario, desde 1980 a 2005 se produjeron aproximadamente 11.500 fusiones, una media de 440 al año, lo que redujo el número de bancos a menos de 7.500 (datos de la Reserva Federal). En el primer trimestre de 2011, cinco sociedades de negocios (JP Morgan, Bank of America, Citibank, Goldman Sachs, HSBC EE.UU.) y cinco bancos (Deutsche Bank, UBS, Credit Suisse, Merrill Lynch-Citycorp, BNP Paribas) tienen el control de más del 90% de los derivados total (datos de OCC, Office of Comptroller of the Currency)

En el mercado de valores, las estrategias de fusiones y adquisiciones han reducido significativamente el número de sociedades cotizadas. Hasta la fecha, las primeras 10 sociedades con mayor capitalización bursátil, lo que representa 0,12% de las 7.800 sociedades registradas, detentan el 41% del valor total, el 47% de los ingresos y el 55% de las ganancias registradas.

A partir de estos datos, se puede argumentar en realidad que los mercados financieros no son algo imparcial y neutral, sino que son expresión de una clara jerarquía: lejos de ser competitivos, esconden una pirámide, que que tiene en el vértice pocos operadores financieros en condiciones de controlar más del 65% de los flujos financieros globales y, en la base, un gran número de pequeños inversionistas e instituciones financieras que desempeñan un papel pasivo. Esta estructura de mercado permite que sólo unas pocas empresas (en particular las diez mencionadas anteriormente) sean capaces de dirigir e influir en la dinámica del mercado. Las agencias de calificación (a menudo en connivencia con las mismas sociedades financieras) ratifican, de manera instrumental, las decisiones de la oligarquía que se hacen de vez en cuando.

Cuando uno lee frases, "son los mercados los que solicitan", o "es la opinión de los mercados" de vez en cuando, debemos darnos cuenta de que estos llamados mercados, presentados ideológicamente como entidades metafísicas, neutrales y por tanto objetivas, no son más que la expresión de un poder preciso.

La verdadera governance política no está más ya en las instituciones políticas, sino en la jerarquía financiera. Después de haber sido un fiel servidor en los años 90, durante la construcción monetarista y monetaria de la Europa, no permite que las instituciones europeas puedan mantener su voz. El servilismo se ha convertido en servidumbre .
 

3. El espiral de la especulación se mueve en la perspectiva de la máxima ganancia en el menor tiempo posible. La política económica necesita una escala de tiempo más largo. Esta brecha es uno de los factores estructurales que hacen a una inestabilidad endémica. Siempre que la governance financiera comande a la governance política y siempre que la institución política, en nombre del laissez faire, trabaje para que esa primacía continúe, la situación de crisis económica no podrá ser resuelta.  


La actividad especulativa se concentra en aquellos sectores donde se registra una relación de deuda crédito con un mayor riesgo. Después de la crisis de las subprime, la deuda soberana de los paises europeos  se ha revelado como un terreno fértil: se trata de una deuda (que en realidad tiene muy poco de soberana) que ha crecido sólo para cubrir los vacíos existentes en el mercado financiero tras la crisis de 2008.
 

El mecanismo de la especulación es el siguiente. Algunas grandes sociedades financieras comienzan por vender los bonos gubernamentales de los países que, en su opinión (de acuerdo con las agencias de calificación) se encuentran en riesgo de tener dificultades de financiación. En consecuencia, se alcanza la depreciación del valor de los títulos, induciendo expectativas negativas sobre el valor esperado a futuro. Las tasas de interés relacionadas con la emisión de nuevos bonos comienzan a crecer, ampliando el diferencial ( spread ) con el interés de los bonos de los estados considerados más seguros (como el alemán). Esta tendencia se autoalimenta in crescendo hasta crear una situación de emergencia ( la economía de choque, shock economy , diría Naomi Klein) que obliga al Banco Central a intervenir mediante la compra de bonos del gobierno, a cambio de la liquidez monetaria y al mismo tiempo, exigir e imponer drásticas medidas económicas, a veces ficticias para reducir el déficit. Es  la señal que la especulación ha vencido. Todo esto es bastante conocido. Lo que es menos conocido es que, al mismo tiempo, el valor de los derivados que garantizan los bonos del estado ( Credit Default Swaps , CDS) ha crecido enormemente, en proporción cada vez mayor de los spreads  de las tasas de interés. Esto permite a los titulares de los CDS que puedan beneficiarse de ganancias de capital más elevadas. Hasta aquí la explicación teórica. Ahora vamos a los nombres de los actores de esta actividad especulativa, en relación al caso italiano. A principios de 2011, Deutsche Bank, uno de los cinco bancos que tienen el control del mercado de CDS, comenzó a vender cerca de 7 billones bonos del gobierno italiano (BTP). Después de esto, el valor de la BTP italiano comienza a disminuir y el spread con los  bonos alemanes similares comienza a aumentar hasta más de los 300 puntos, para llegar a mediados de noviembre a más de 500. Las tasas de interés aumentaron de 3% a más del 7% en pocos meses, con un incremento en los gastos debidos a los intereses estimados en alrededor de 8-9 millones de euros. Al mismo tiempo, el valor de los CDS sobre la deuda italiana aumentó en casi 5 veces, lo que permitió grandes ganancias en términos de potenciales beneficios del capital.


4. Las políticas económicas que se imponen en Italia, Grecia, Portugal y España no tienen como objetivo el saneamiento de las finanzas públicas, sino que tienen por objeto establecer explícitamente la primacía del poder económico y financiero sobre el ámbito político ( del control social-político mediático al control disciplinario de las finanzas ). El caso de Grecia es emblemático. Después de cuatro financiamientos draconianos en nombre de una supuesta recuperación, las previsiones del PIB para 2011 son desastrosas (- 5,3%), con el resultado de que la relación déficit / PIB, lejos de reducirse es probable que aumente. El intento político del gobierno de Papandreou, para hacer frente a protestas a gran escala, de celebrar un referéndum sobre las políticas de austeridad duró lo que canta un gallo. El objetivo de restablecer la autonomía de la política con respecto a  los dictados financieros fracasó miserablemente. Grecia ha puesto en marcha un gobierno de unidad nacional bajo la égida del gobernador ex comisario del BCE, supino  a los intereses de la jerarquía financiera. La democracia no es sinónimo de finanzas . Esto no es nada nuevo. Treinta años de neoliberalismo han hecho creer ( a quien quería y a quien tenía interés en creer) que la jerarquía del mercado (ideológicamente denominado "libre mercado") podía ser compatible con el ejercicio democrático, aunque más no fuera con el ejercicio formal de los votos. La crisis de la deuda soberana ha corrido este miserable velo. El rey está desnudo, pero nadie (especialmente la izquierda) parece darse cuenta.


5. La situación en Italia, aunque diferente desde el punto de vista económico, es muy similar,  desde el punto de vista político. Italia se ha convertido en un objetivo atractivo debido a su muy baja credibilidad política. La forma en cómo el gobierno de Berlusconi afrontó el inicio de  la crisis en agosto no hizo más que empeorar la situación . Paradójicamente, el gobierno de Berlusconi ha demostrado ser menos fiable a los ojos de los mercados financieros que lo que podría ser un gobierno de centro-izquierda . Ante esta situación, un nuevo gobierno provisional, de Solidaridad Nacional, dirigido por Mario Monti asumió el cargo. Se sabe que Mario Monti, reconocido economista,  es, por otra parte, presidente europeo de la Trilateral,  Asesor Internacional de Goldman Sachs, una de las sociedades financieras que controla, con el Deutsche Bank, el mercado de CDS. Voceros de los mercados financieros (reporteados por el periódico Milano Finanza) confirman que el propio Goldman Sachs, al igual que lo había hecho el Deutsche Bank a principios de este año, había desencadenado una ola de ventas de bonos del Tesoro a principios de noviembre, acelerando la crisis de gobernabilidad de  Berlusconi. Berlusconi (Papandreou) se ha visto obligado a dimitir, no por la política, sino por los potentados italianos económicos y financieros .


6. Es interesante notar que el efecto Monti se empieza a senti. El CEO del Deutsche Bank, Joseph Ackermann (IIF y presidente de la asociación de los grandes bancos internacionales), el 20 de noviembre, en una conferencia en Berlín organizada por el periódico Süddeutsche Zeitung (diario conservador), dijo que el Deutsche Bank tenía la intención de aumentar la exposición de los bancos alemanes en bonos del gobierno italiano de mil millones (lo que quedó después de las fuertes ventas, 7000 mil millones de BTP italianos a principios de este año) a 2,3 millones (Fuente: Financial Times). Algunos podrían pensar que el cambio de la dirección del Gobierno de Italia ha producido inicialmente efectos benévolos. De hecho, es simplemente la señal de que el Deutsche Bank ha cambiado de color. Será necesario verificar en las próximas semanas si tal señal será capturada también por las demás grandes sociedades  financieras. Si esto ocurriera, significaría que la presión especulativa podría no tomar más como mira Italia y trasladarse a otro lugar, tal vez Francia. Una vez más, esto confirma que la especulación ha ganado y en ese sentido, no podemos estar alegres: simplemente confirma que seguimos siendo rehenes de los poderes financieros . La zona del euro está sin embargo todavía en situación de riesgo.


7. El cambio político en Grecia e Italia, de hecho, confirma la suposición implícita de que los mercados financieros son intocables. Y que resulta más imprescindible la necesidad de equilibrar ese poder. Puesto que las instituciones políticas hoy dominantes son incapaces de hacerlo, necesitan que alguien puede hacerse cargo. Y es por eso que, dentro de los movimientos sociales germina otra alternativa, el llamado "derecho al default "

Hay que destacar que las principales sociedades financieras en realidad no quieren el default de los estados; incluso para ellas sería una amenaza seria, ya que dispondrían de menos material sobre el que desencadenar los procesos especulativos (algo así como eliminar a "la gallina de los huevos de oro "). Por lo tanto, no hay (en teoría) margen de maniobra para renegociar la estructura de la deuda en clave europea, con el propósito de sustraer del mercado de capitales una cuota de los títulos públicos que ahora son objeto de presiones especulativas.

Técnicamente, esa maniobra es posible, sin causar reacciones adversas en Italia, especialmente a la luz de la nueva composición de la deuda pública italiana. Hasta los años 90, el 50% de la deuda estaba en manos de los hogares en forma de ahorro (se había invertido en letras del Tesoro), y el 95% de éstos seguía invertido en Italia ( a través de los hogares y los bancos). En ese momento, buscar el defecto sería absurdo y contraproducente. Pero hoy, en 2011, el 87 % de la deuda pública está en manos de los bancos y las finanzas, y más del 55% en el extranjero. De acuerdo con Morgan Stanley, un 20% de este 87% está formado por los fondos de pensiones y fondos de inversión propiedad de las familias italianas, aunque gestionados y controlados por las compañías financieras y por lo tanto, teniendo en cuenta que el 13% de los valores son propiedad directa de los hogares, sólo un tercio de la deuda pública italiana tiene que ver con actividades de ahorro. El resto es pura especulación, en la mayoría de los casos, internacional. Sólo a partir de estos datos, se podría habilitar un default controlado a través de un cambio, unilateral y sancionado por la ley, sobre las condiciones de  los contrato de deuda y de crédito. Con este fin, se puede asumir congelar una parte de estos bonos, sacándolos de la esfera de las sociedades financieras especulativas y sustituirlos por bonos del Estado europeos (como los Eurobonos ), fuera de la libre circulación de capitales (con una tasa de interés, por ejemplo, 1,5 ó 2 puntos más que la oficial), y descongelarlos después de un número razonable de años. A una propuesta similar se le han planteado varias objeciones, de las cuales dos son relevantes. La primera dice que de esta manera el valor de los bonos del gobierno italiano se depreciaría con efectos negativos sobre el valor patrimonial del sistema bancario crediticio. Es cierto, pero uno no debe preocuparse demasiado: en primer lugar, porque incluso la constitución del Fondo Europeo para los Estados Save (SESF) sólo prevé una depreciación de los bonos griegos a los titulares de los bancos entre el 30 y el 60% y en segundo lugar, porque de esta manera también el sistema bancario (y no sólo para nosotros, que estamos haciendo ya) pagaría por la crisis. La segunda objeción es más importante: frente a la hipótesis de congelamiento, podrían surgir dificultades en la colocación de nueva deuda, con el riesgo de pagar más intereses. Es la posible reacción de los poderes financieros. A esto se puede responder con la obligación de mantener una cierta cantidad de nuevas emisiones de bonos como parte de las reservas bancarias, a fin de garantizar, por ley , la propia relocalización y sería necesario que el BCE, recuperando su rol institucional de  prestador en última instancia, denegado por el Tratado de Maastricht, se hiciese cargo, en primera instancia, mediante la compra de bonos del gobierno en el mercado interno principal (a cambio de la creación de dinero nuevo) y no sólo en el mercado secundario (es decir, la compra de bonos del gobierno que ya están en circulación ). ¿No estamos, como decimos, en situaciones de emergencia?

La problemática de la propuesta no es tanto "técnica", sino política: se trata de hecho de introducir restricciones a la circulación en el mercado de capitales y crear un nuevo organismo que tenga la función de la tenencia de valores "congelado". Y este nuevo organismo no puede ni debe ser el BCE, sino más bien una agencia "política" europea, destinada a la construcción de una política fiscal europea común destronado toda soberanía nacional fiscal en el ámbito de la fiscalidad y el gasto público. llegado aquí, de hecho, el principal problema político que ha favorecido la aparición de la especulación financiera europea, la falta (forma) de una política fiscal única europea, con un solo presupuesto y un proyecto de ley presupuestaria. Tal vez, en un contexto en el que se coloquen el derecho de señoreaje y la ley de presupuesto en el mismo nivel de governance, la actividad especulativa hubiera tenido menos grados de libertad para actuar. Pero esa es otra historia.



Traducción: César Altamira

Publicado en el sitio UniNomade 2.0  http://uninomade.org/prove-conclamate-di-dittatura-finanziaria/


miércoles, 16 de noviembre de 2011

16 / 11 / 2011

Kirchnerismo: extemporaneidad latente


di CESAR ALTAMIRA
Punto de partida
En los últimos tiempos, especialmente a partir de la llamada crisis del campo, junio de 2008, he evidenciado con dolor, el distanciamiento de compañeros con quienes compartí una vida de militancia política afín. Sin percibirlo, se gestó una fuerte tensión derivada del posicionamiento político que cada uno manifestaba con relación al gobierno kirchnerista. Los desacuerdos, que hasta ese momento se expresaban en matices, se volvieron diferencias irreconciliables que derivaron en separación y desunión. ¿Dónde buscar las causas de esta intemperancia? ¿Cómo dar cuenta de esta imprevista situación, inimaginable, inédita y al mismo tiempo extraña, que lesiona y lastima, disgrega y debilita? En los últimos días, luego del apabullante triunfo electoral de CFK del 23 -10, a raíz de la lectura de escritos y valoraciones políticas relacionadas, comencé a percibir los motivos, las causas más profundas de los alejamientos. Las líneas que siguen intentan dar cuenta de estas diferencias.
Considero que el motivo del apartamiento y tirantez debe buscarse en la valoración dada a los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre de 2001 y en cómo se lee el rol que ha tenido la política kirchnerista respecto de las perspectivas posteriores a los mismos. Aquel formidable laboratorio político argentino del 2001 puede verse como antesala de los procesos del 2011 en Túnez, Egipto, Barhein, Grecia, España, Italia y del propio Wall Street y Wisconsin, a condición que cada uno se mire desde su especificidad y particularidad propia. La crisis argentina del 2001, anticipación de la crisis global de nuestros días, evidencia la primera gran derrota del neoliberalismo en América Latina. El 19-20D clausuró una etapa de hegemonía neoliberal y generó dimensiones políticas inéditas hasta ese momento. Fue el despertar de un proceso de multitudes que tras la consigna “que se vayan todos” expresaba la crisis de representación que asolaba a la Argentina. Tiempos asamblearios y de horizontalidad, donde los voceros eran las mismas asambleas, expresión visceral de rechazo a los partidos políticos, fueran estos del sistema o no. La política adquirió un significado diferente como registro del propio accionar de los participantes, desbordando los canales institucionales tradicionales. La praxis social cuestionaba la democracia representativa del Estado burgués, mediante reapropiaciones del espacio público y nuevos lazos colectivos de solidaridad que se dieron en un marco de deliberación social. La creación política del 19-20D proyectó nuevos valores y principios frente a la lógica de la representación.
Vivimos una etapa de transformación histórica del capitalismo, similar a aquella indicada por Gramsci en su trabajo “Del americanismo al fordismo”; pero, en este la transformación se da del capitalismo industrial a un capitalismo cognitivo. Mientras esto es para mí evidente mis antiguos compañeros de lucha lo desatienden. Otorgan al kirchnerismo un rol renovador que para mí es regresivo respecto al panorama abierto en 2001. Todo esto puede resumirse en una pregunta: las luchas de resistencia ¿deben interpretarse como luchas anti-neoliberales tout court o considerarse como luchas biopolíticas?

Creación política, autoorganización y resistencia
Nadie entre los oprimidos y explotados imaginó que esa rebelión engendraría un movimiento independiente de asambleas barriales, quizá el más importante producto social y cultural desde el Cordobazo que adquirió el carácter de destituyente. Desde entonces, la vida social se aceleró al ritmo de la crisis política, mientras el mundo percibía la aparición del fenómeno. Lo que era impensable se volvió posible. Un amplio sector de los nuevos trabajadores, formales e informales, desempleados, precarios, piqueteros, estudiantes, vecinos del conurbano, decidieron subvertir su propia existencia tirando por la borda muchas de sus viejas creencias. Nunca un movimiento naciente tuvo tanto programa junto en tan poco tiempo. Pero pocas veces fue tan versátil, invertebrado y hasta contradictorio. Las asambleas eran el programa en movimiento, fenómeno que les imponía el desafío de ejercitar nuevos aprendizajes, inéditos en muchos sentidos, modificando hábitos estructurados por años en rígidos locales partidarios, programas y modelos históricos.
Sin embargo, sería erróneo suponer que las asambleas barriales surgieron como consecuencia directa y unívoca de los acontecimientos sucedidos el 19 y 20 de diciembre de 2001. No obstante, podemos establecer esta fecha como condensación de un momento histórico que da origen a la auto-organización vecinal, especialmente en barrios de la ciudad de Buenos Aires y, en menor medida del conurbano bonaerense y otras regiones urbanas del país. Previo a estas jornadas, se sucedieron una multiplicidad de hechos dinamizados en gran parte por el movimiento piquetero. En los sucesivos piquetes, la dinámica asamblearia devino en órgano de decisión política y en dispositivo de regulación de la vida enmarcado por la solidaridad y el compañerismo. Una de las características distintivas de las asambleas fue su grado de heterogeneidad, que en vez de resolverse en eclecticismo caótico y amorfo, emergió como dialogo permanente y transversal entre las diversas prácticas y corrientes de opinión al interior del campo popular. En este tipo de espacios (auto) organizativos, cientos de vecinos y vecinas confluyeron en pos de proyectos colectivos diversos, que se delineaban en la propia acción cotidiana como instancias fundamentales de aprendizaje.
Un difundido análisis destaca al kirchnerismo, como gobierno neo-desarrollista “inclusivo”, favorecedor de políticas reparatorias en DDHH asentadas en la Memoria, Verdad y Justicia, impulsor de la ampliación de Derechos sociales (Ley del matrimonio igualitario, Asignación Universal por Hijo, AUH, Jubilación para amas de casa, Plan Trabajar etc.) y de la democratización de los Medios, en diálogo con los movimientos sociales, refractario a la represión social y hacedor de un importante crecimiento económico que, si bien se asienta en la sojizacion y en las industrias extractivas, ha “derramado” un apreciable crecimiento sobre la industria así como una importante disminución del desempleo y de los índices de pobreza. Desde esta perspectiva el rol de oposición y crítica queda reservado a una derecha anacrónica que excluye toda exterioridad y formulación de política de izquierda. Esta representación del kirchnerismo refuerza una dominación centrista; lo que Etienne Balibar ha denominado extremismo de centro. Ello implica renegar de las diferencias específicas entre los discursos políticos ubicándolos indiferenciados en el lugar a disputar. Lisa y llanamente la anulación de la política. Rechazo esta cándida y falsa lectura del presente. Propongo en cambio considerar el 19-20D y el nivel de luchas alcanzado como el momento en el que se pone de manifiesto la época del capitalismo que vivimos.

Kirchnerismo al desnudo
Uno de los mayores méritos del kirchnerismo es haber leído correctamente el malestar político existente en Mayo 2003, agudizado por el asesinato de Kostechi y Santillán, junio-2002, hecho muy presente en la memoria corta de quienes habían sido actores principales en el 19-20D. Montado sobre el descrédito del gobierno justicialista de Duhalde, Kirchner sembró la bandera de la “transversalidad” y el diálogo con los movimientos sociales, como construcción política alternativa a la burocracia del Partido Justicialista, mientras iniciaba una política de fuerte compromiso con los DDHH, y remoción esperada de la Corte de Justicia. La primavera kirchnerista recogió rápidamente sus frutos: en pocos meses el gobierno, que había asumido con un escaso porcentaje de votos, revirtió esos números superándolos largamente. Tres momentos simbolizan lo mejor del capital político progresista que supo acumular el oficialismo en esos años: la entrega de la ESMA a los organismos de Derechos Humanos, la derrota de George Bush y del ALCA en Mar del Plata y finalmente la recuperación y entrega del Campo de Concentración de La Perla en Córdoba. Las tres actividades abrían tiempos de esperanza para avanzar en un diálogo político productivo gobierno-movimientos. Pero las promesas fueron naufragando. Desde las elecciones parlamentarias de 2005 Kirchner optó por renovar el clásico andamiaje electoral del PJ, especialmente la maquinaria clientelar de los intendentes del conurbano bonaerense. De esa manera, la transversalidad política postperonista se redujo a reciclamiento de las caducas estructuras políticas y sindicales, siempre proclives al gatopardismo. Lo menos que se puede decir es que el grado de persistencia de lo viejo contrasta vivamente con la enfática retórica declamativa de nuevos tiempos. Los procedimientos y las formas de la política se condicen harto más con los deslegitimados usos del pasado, que con los contenidos políticos pretendidamente nuevos de los que se alardea en el presente. El kirchnerismo siempre se caracterizó por decir una cosa y hacer otra.
Obsesionado por subordinar el movimiento a su proyecto político, anulando la autonomía y el diálogo que se apartara de este objetivo, politizó de diferentes maneras el espacio de las luchas de resistencia biopolíticas, buscando retrotraer la experiencia autoorganizativa del 19-20D a modalidades previas. No se dudó en quebrar por asfixia, restando ayuda social, a aquellos grupos refractarios que mantenían grados de autonomía; integrar, incluso a nivel institucional para gestionar las políticas sociales, a quienes se mostraron permeables a su construcción política abandonando el corte de ruta; e ignorar a aquellos que se mostraron como insumables e incorregibles. Se estimuló, con obsesión permanente, el divisionismo para cooptar aquellas organizaciones sociales que le vistieran de una pátina progresista, como fue el caso de la CTA. Casi no hubo estructura política y social, más allá de algunas versiones de izquierda dogmática, que no entrara en fuerte crisis interna durante el gobierno de los Kirchner. Inclusive algunas de las organizaciones que se sumaron al oficialismo fueron deshilachando su poder de convocatoria, como el caso de la Federación de Tierra y Vivienda. Otras, como el Movimiento Libres del Sur, se alejaron del gobierno cuando Kirchner asumió como presidente del PJ, 2005. Esta estrategia de captación y subordinación política culminará en mayo del 2011 cuando salen a la luz una sumatoria de hechos vinculados a desvío de fondos, estafas y corrupción asentada en la carencia de controles del kirchnerismo sobre fondos públicos entregados a la ONG Fundación Sueños Compartidos que las Madres de Plaza de Mayo habían formado, para la construcción de viviendas populares. Lo inaceptable es cómo, impulsado por el kirchnerismo, una organización de DDHH pudo convertirse en tres años en la segunda empresa constructora del país. Más allá de la responsabilidad política compartida, gobierno-Madres, nos interesa subrayar cómo el afán de cooptación y subordinación del organismo Madres de Plaza de Mayo condujo a su transformación en empresa capitalista.
Quiero remarcar que no tengo nostalgia del 19-20D, ni sostengo una visión de teleológica de la política. Me inclino por leer en la contingencia y en lo inesperado el signo de la época antes que por entenderla como un devenir lineal y necesario. Mi fidelidad política al 19-20D tampoco me inhibe reconocer la productividad política del kirchnerismo. La decisión de ejecutar la AUH (Asignación Universal Por Hijo), más allá de no ser iniciativa del gobierno, significó un valioso aporte a la productividad social: un reciente informe atribuye a esta medida social el aumento de 140.000 nuevas escolaridades en sus beneficiarios. El derecho a la jubilación otorgado a las amas de casa, como implícito reconocimiento de la remuneración a los espacios reproductivos (2.400.000 nuevas jubilaciones) es también parte de ella. Aunque en ambos casos el kirchnerismo las incorpora como política reparatoria para combatir la pobreza.

En busca del tiempo perdido
No veo en el kirchnerismo la expresión de nuevos tiempos políticos; por el contrario expresa los viejos registros de una sociedad hoy inexistente; aunque le han resultado efectivos a la hora de saldar cuentas con algunos sectores capitalistas y sumar simpatías sociales. ¿Cómo explicar su permanente atención a las Convenciones Colectivas de Trabajo, como el gran logro de su política laboral, cuando sólo el 25 % de la fuerza de trabajo se encuentra convencionada? ¿Cómo considerar un logro importante la estatización de la jubilación privada por el mero hecho de la estatización, cuando se conserva la misma lógica del funcionamiento: manteniendo las acciones de Bolsa heredadas de las AFJP, reforzando esta condición al exigir nuevos lugares en el directorio de las empresas socias? ¿Cómo dar cuenta de sus llamados permanentes a la reindustrialización, sino como nostalgia de un fordismo, aunque trunco, perimido? ¿Cómo explicar sus permanentes llamados a la “vuelta de la política”, que pensada “desde arriba” ignora la producida el 19-20D? ¿Cómo dar cuenta de su idea del mercado interno como dinamizador de la economía en un mundo globalizado cuya respiración incide de manera directa sobre la producción nacional? ¿Cómo dar cuenta de la apuesta oficial por disolver la potencia de la movilización del 19-20D y su reemplazo por el estado como actor privilegiado, aún en nombre de la defensa del propio movimiento?
El kirchnerismo considera al 19-20D expresión de un espontaneismo infantil, inapropiado e improductivo, fuera de todo registro partidario, portador de una anarquía política que necesitaba ser restaurada. El retorno de la política, o el volver a creer en la política como arma de transformación, dos banderas tan íntimamente kirchneristas, significa: recuperación de las instituciones, restablecimiento de la representatividad de los partidos políticos, en especial del PJ, consolidación y crecimiento de las organizaciones sociales afines al gobierno, reposicionamiento del estado y last but not least “crecimiento económico con inclusión social”. Le espanta el carácter destituyente del 19-20D por el temor de verse reflejado en esa historia. Sin embargo, debo anotar, hay algunos registros que desmienten estas valoraciones. A pesar del sostenido crecimiento económico, 7% promedio anual en los últimos 8 años, se mantienen aún elevados índices de pobreza, superiores al 25 % (53 % en 2003), precarización del trabajo (40 % de la fuerza de trabajo) y un nada despreciable desempleo juvenil estimado en el 18 %.
No considero productiva la crítica al kirchnerismo tutelada por las deudas sociales no cubiertas aún. Creo importante marcar las omisiones y vacíos que proyecta. Su torpeza para comprender que la sociedad del trabajo fabril, dependiente y permanente ha mutado por otra, del trabajo social extendido en la metrópoli, donde producir es producir en red, donde la cooperación social se vuelve imprescindible. Su dificultad para reconocer que el obrero fabril, sujeto productivo clásico, ha sido reemplazado por un trabajador productivo esparcido en las redes sociales, en los territorios metropolitanos, en las redes tercerizadas, en las actividades de producción y reproducción. En el nuevo capitalismo cuando la vida es puesta a trabajar, cuando el tiempo de vida coincide con el tiempo de trabajo, producir es producir subjetividad. Su imposibilidad de reconocer que la productividad social se gesta en la interacción de las diversas redes productivas, y que esa productividad, ese común construido que es expropiado, debe ser remunerado. En fin, su incapacidad para registrar que la precariedad no es una condición pasajera sorteable, ya con industrialización que se derrama, ya con ayuda estatal, sino una condición de existencia ontológica, utilizada por el capital para contrarrestar la tendencial autonomía del capital variable en estos días, superable sólo con el reconocimiento de un ingreso universal que dé cuenta de ello.
Nada parece indicar que CFK vaya a torcer el rumbo consolidado en 8 años de gobierno. Me animo a decir que su figura política es mucho menos trasgresora y más acartonada que la del propio Kirchner. Por ello su apuesta a la conformación juvenil de una elite burocrática de estado, La Cámpora, garante de una gestión de estado subordinada al poder político, antes que una organización con enclave territorial como lo fue la JP. En ese sentido CFK encarna una visión postmoderna socialdemócrata de la política. A pesar de las políticas K el ciclo de luchas que parecía interrumpido en 2003 ha continuado su trabajo de topo. Las numerosas Asambleas contra la minería nucleadas en la Unión de Asambleas Ciudadanas, los centros educacionales de formación como los bachilleratos de Chilavert, IMPA, Roca Negra y Las Tunas son todas iniciativas que se desarrollan y crecen abajo y a la izquierda junto a emprendimientos vinculados a salud, producción y cultura testimonio de una potencia de vida, del hacer multitud, como hijos del 19-20D que resisten a las tentaciones y seducciones del poder. Espacios de producción y reproducción de vida que han ganado centralidad en la vida de los explotados como nunca lo habían hecho antes. Ahí está mi apuesta.

Publicado en http://uninomade.org/kirchnerismo-extemporaneidad-latente/