miércoles, 21 de diciembre de 2011


Diario Economico político: vacío de soberanía en Europa


Christian Marazzi


Las reacciones  y los comentarios a la cumbre de Bruselas han sido preferentemente negativos: “un desastroso fracaso de la cumbre” ha escrito Martin Wolf en el Financial Times (14 de diciembre) En el mismo tono han comentado The Economist, Bloomberg Business Week y los más importantes periódicos financieros. De hecho la cumbre europea no tomó ninguna resolución que pudiera salvar el Sistema Monetario Europeo; el pacto fiscal, impuesto por Alemania fue aceptado por los otros líderes europeos a excepción de David Cameron, prefigurando  lo que será la norma de Eurolandia, aunque tiene escasa posibilidades de ser ratificada en los Parlamentos nacionales, porque reduce drásticamente la soberanía nacional de todos los países.

“Las verdaderas medidas de emergencia han sido solicitadas al Banco Central Europeo. Sobre el final de la cumbre, el BCE decidió disminuir las tasas europeas al 1 % y conceder a los bancos préstamos ilimitados con una duración de tres años, aceptando como contrapartida  (de manera colateral) títulos de muy baja calidad. De esta manera Europa espera tentar a los bancos tras la perspectiva de ganancias sustanciales: endeudarse a una tasa del 1 % en el mostrador de Francfort, para usar estos capitales adquiriendo títulos estatales que, como en el caso de los italianos ofrecen rendimientos en torno al 6 %” (Alfonso Tuor, Ticino news, 14-12) 

Sin embargo, las cosas no son tan simples. ”En el curso del 2009, cuando el BCE ofreció liquidez a un año, muchos bancos aprovecharon la oportunidad para llenar sus balances con los títulos  estatales. En esa época la deuda pública de casi todos los países del euro parecía estar fuera de riesgo. Pero hoy ya no es más así; y la banca extrañará amargamente esas decisiones. La banca del Norte de Europa, aunque plena de liquidez, está tratando de deshacerse de la deuda de los países periféricos del euro y se cuidará bien de recomprarlos. ¿Por qué los Bancos del Sur deberían elegir comportarse de manera diferente? Dentro de seis meses la autoridad bancaria someterá el balance de los bancos a otra prueba stress y, como ya ha sucedido, la deuda pública será valuada a precios de mercado. En ese momento, si la crisis no ha sido reencausada, los bancos que adquirieron deuda a riesgo podrían tener que recapitalizarse nuevamente. ¿Quien querrá exponerse a este problema si no está obligado a ello? (Guido Tabellini "La banca, salvadora de la deuda?. Un grave error", Il sole 24 Ore, 18 de diciembre)   

  

Inducir a la banca italiana a comportarse de manera "patriótica", es decir a adquirir títulos del estado italiano en ausencia de adquirentes externos es un absurdo, sobre todo si la banca está llamada a financiar la economía privada. “Para empezar el volumen de los vencimientos de la deuda son bastantes grandes: solo en el 2012 el estado italiano deberá colocar más allá de 400 mil millones de deuda, más del 50 % de toda la deuda ya contraída por los bancos italianos. Pero sobre todo, empujar a los bancos italianos a comportarse como adquirentes en última instancia, en lugar de un Banco Central que abdica de esta función, parece ser contraproducente. Hoy cerca del 40% de la deuda pública italiana está contraída en el exterior, en la banca alemana y francesa. Es bueno que sea así, porque esta espada de Damocles que pende sobre los bancos alemanes y franceses es nuestra única arma contractual” (G. Tabellini, op. cit) En otras palabras para mantener junta a Eurolandia se necesita jugar un país contra el otro. No está mal como perspectiva.         

Mario Draghi ha dejado entender que el BCE podría emitir grandes cantidades de euros para poder rescatar títulos estatales, si las líneas de crédito concedidas a los bancos no se revelaran suficientes. El Quantitative easing (la generación o emisión de moneda) europeo estaría justificado por el objetivo del BCE de mantener la estabilidad de los precios: “El objetivo de la estabilidad de los precios debe ser entendido en dos direcciones” Draghi dixit, lo que quiere decir que el BCE está llamado a combatir la inflación, aunque también la deflación, o sea la caída de los precios. Dado que ya hemos entrado en recesión, el BCE debería estar dispuesto a monetizar la deuda emitiendo gran cantidad de euros. Esta estrategia, similar a lo que está haciendo Gran Bretaña (austeridad de una parte, quantitative easing del otro), debe sin embargo tener en cuenta la oposición alemana. Angela Merkel ha impuesto a los otros líderes europeos la firma de un pacto fiscal dando a entender que de lo contrario Alemania saldría del euro. Esto significa una sustancial reducción de la soberanía nacional de todos los países miembros. Situación que no la desea nadie, ni siquiera Holanda, Dinamarca o Suecia.  

“El gobierno alemán tiene perfecta conciencia que el proceso de ratificación de este acuerdo es extremadamente difícil. Se sabe también que muchos países no lo respetarán. Basta pensar que el objetivo de reducir todos los años un 20 % la deuda pública italiana, que alcanza al 60 % del PIB, significaría decir que, por ejemplo todos los años debería alcanzar un ahorro de 45 mil millones de euros. En suma, esta medida de austeridad es insostenible para los paises europeos débiles que ya no alcanzan a cumplir los objetivos de saneamiento de las cuentas públicas”. (A. Tuor op. cit.)   

“Los paralelos con la gran depresión son obvios: el euro actúa como el moderno patrón oro actual; las políticas fiscales son pro cíclicas; el ajuste se demora a través de una dinámica de deflación de deuda estilo Irving Fisher.¿Podrá el euro sobrevivir a la depresión? Resulta difícil afirmarlo. Si lo hace, bajo condiciones de políticas inamovibles, estaremos pagando los costos del ajuste no en euros sino en una moneda muerta ( Wolfang Mûnchau, The british will fare better in this Anglo-French spat” Financial Times 19 diciembre)

Pero entonces que cosa quiere Berlín? Parecería ser que el gobierno alemán quiere dividir la zona del euro sin asumir responsabilidad. Por ello continúa elevando el nivel de las condiciones que los otros países deben respetar hasta alcanzar el punto para ser invitados a salir del euro. De cualquier manera no es fácil comprender cómo y qué piensa Angela Merkel. “¿Qué está pensando?” se pregunta Peter Coy en un artículo aparecido en Bloomberg Business Week (5-11 de diciembre) Y la respuesta es la siguiente: El gobierno alemán y Angela Merkel son de los neoliberales: “La política moderna alemana continúa siendo influenciada por una filosofía originada en la universidad de Freiburg en los años 30: neoliberalismo como mezcla conceptual de libre mercado y gobierno fuerte. Significa decir que una rigurosa regulación es necesaria, pero solamente para ayudar a que los mercados libres alcancen todo su potencial.”         

Sobre el neoliberalismo Michel Foucault ha escrito paginas importantísimas en su Nacimiento de la biopolítica (Feltrinelli Milan, 2005) Según Eucken, el líder del neoliberalismo, “El estado es responsable del resultado de la actividad económica” o sea el estado debe dominar el devenir económico. Diferente a la política liberal keynesiana, el problema del neoliberalismo es de saber en qué modo es posible regular el ejercicio global del poder político en base al principio de una economía de mercado” (cit. Pag 115) Se debe en síntesis gobernar para el mercado, más que gobernar a causa del mercado. “El problema es saber cómo intervenir. Se trata del problema de la manera en cómo hacerlo o, si se quiere, del estilo del gobierno” (cit. Pag 117) En suma, es el problema de la gubermentalidad y de la governance que ha caracterizado el capitalismo financiero de los últimos treinta años. Para una reconstrucción articulada, crítica y útil de la contradicción que tiene el devenir de la contradicción entre financiarización y governance, ver el libro de Marco Bertorello y Danilo Corradi Capitalismo tossico. Crisi della competizione e modelli alternativi (Alegre, Roma 2011)

No creo que el éxito de esta fase histórica derive en una suerte de Nacionalismo Alemán; creo más bien que, sobre el plano europeo, hay un vacio de soberanía que impide al neoliberalismo funcionar según sus principios constitutivos. Para volver al artículo de Peter Coy: “La paradoja en el corazón de la crisis europea es que el fetiche de Merkel por la estabilidad se ha vuelto profundamente desestabilizante”. En el discurso de Angela Merkel pronunciado en febrero en Freiburg en la conferencia de la organización del neoliberalismo alemán, a la pregunta, cuánto puede adaptarse Alemania a la política de los otros países, cuánto a su vez deben adaptarse a su credo neoliberal, su respuesta fue: “Esa es una eterna pregunta o cuestión que me invade cada vez que me levanto a la mañana y cuando me voy a la cama de noche”.   

Traducc: César Altamira.

Publicado en el sitio UniNomade 2.0 http://uninomade.org/diario-economico-politico-vuoto-europa/

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