miércoles, 30 de enero de 2013


La renta básica como remuneración de la vida productiva.


 

ANDREA FUMAGALLI

1. Introducción: la vida puesta en valor.

 
La idea de una renta desligada del trabajo no es reciente. Ella data del período de formación de los Estados nacionales en Europa, cuando la presencia de una organización estatal capaz de gestionar los derechos del señoraje sobre la emisión de la moneda y garantizar la integridad de las fronteras nacionales, permitió la posibilidad de aplicar políticas económicas redistributivas. Pero será con la llegada del sistema capitalista de producción que la propuesta de una renta de ciudadanía tome vigor al interior de aquella corriente de pensamiento referenciada en el  socialismo utópico y libertario. Extrayendo fuerzas de la separación entre derechos de ciudadanía y condición laboral, sancionada por la revolución francesa, pondrá fin, al menos desde un punto de vista formal y jurídico, a formas de coacción sobre el trabajo no remunerado (de servidumbre y esclavitud) Es en este contexto que en la lengua italiana se empieza a hablar del rédito de ciudadanía[1] destinado a definir la garantía de la continuidad de una renta independientemente de la condición laboral orientada al disfrute pleno y consciente de la ciudadanía nacional.

Hoy, en el contexto definido de capitalismo cognitivo[2], se vuelve necesario hablar más bien de renta de existencia, para subrayar, por un lado, que la vida misma se ha convertido en un ámbito de valorización y acumulación capitalista, y por otra, que el concepto de ciudadanía nacional, en un marco de globalización y de migraciones, requiere una profunda revisión y ajuste.

En el debate francés, algunos de los autores prefieren utilizar a tal fin la expresión ingreso social garantizado (RSG, revenue social garantie), [3].

En la lengua inglesa, esta cuestión terminológica pierde de importancia en el mismo momento en que se habla, indistintamente, de ingreso básico (basic income)

 

                                                                          * * * * *

 En el capitalismo conocimientos no existe actualmente ninguna norma distributiva sea directa o indirecta. El desmantelamiento del welfare keynesiano en formas de workfare se ha visto acompañado por una disminución del vínculo entre crecimiento de la productividad material y crecimiento del poder adquisitivo de las rentas del trabajo. Este resultado es el fruto tanto del  proceso de financiarización que del peso creciente del conocimiento como factor de acumulación.

En el primer caso, los mercados financieros tienden cada vez más a asumir el papel del  seguro social privado, siguiendo coordenadas y dinámicas individualizadas e inestables [4]. En el segundo caso, el peso creciente del conocimiento y de la producción inmaterial en el proceso de acumulación hacen más problemática una medición de las ganancias de productividad, cada vez más dependientes de factores sociales y no atribuibles ya a individuos singulares.  El welfare se individualiza, mientras que la productividad se socializa: asentada en esta paradoja se deriva la creciente inestabilidad del capitalismo cognitivo así como la crisis de los mecanismos de redistribución que originan nuevos factores endógenos de contradicciones. Al respecto, basta destacar los siguientes:
 
-           producción y cooperación social vs individualización de la relación de trabajo y jerarquía.

Es sobre esta doble dialéctica que se exterioriza la producción de plusvalía, se registra el proceso de explotación del capitalismo cognitivo y se consuman las nuevas formas de enajenación. Es aquí donde se define la nueva relación capital – trabajo y sus manifestaciones reales. De un lado la solicitud de participación, de relación y de comunión asociados a los intentos productivos de la empresa; por otro lado, la precariedad de la relación individual, la inquietud, la incertidumbre y la frustración sicológica y existencial en la que se deriva.
 
-          Tiempo de trabajo vs tiempo de vida, producción vs reproducción.

 La superposición entre tiempo de vida y tiempo de trabajo y, por consiguiente entre producción y reproducción, es la fenomenología concreta de la supremacía del trabajo abstracto sobre el trabajo concreto en el capitalismo cognitivo.
 
-           Explotación del común vs expropiación privada.

 La puesta en valor de todas las facultades humanas y de la inherente industria social que se despliega en el trabajo concreto deviene trabajo abstracto en el momento mismo en que el resultado que esta industria produce, recibe remuneración monetaria dentro de la estructura propietaria (en la que existe la propiedad individual) del accionar común.
 
-          Workfare vs commonfare.

  En el ámbito social, la condición de precariedad generalizada y existencial se traduce en una filosofía de comportamiento individual, que basa su legitimidad en "hacer por sí mismos y contra los demás" y en el desmantelamiento de toda forma de protección social supra individual. En el mismo momento en que cualquier servicio social (de la salud, la seguridad, la seguridad y defensa personal) es demandado a sí mismo, el individualismo como filosofía social pasa a ser hegemónico, precisamente en el momento en que la producción se socializa.
 
Para aliviar la inestabilidad estructural del actual capitalismo cognitivo, se requiere, al menos desde u pounto de vista teórico, repensar la definición de las variables redistributivas de modo que estén más a tono con con la producción del valor y acumulación del actual capitalismo cognitivo.
 
En lo que se refiere a la esfera del trabajo, hay que reconocer que en el capitalismo cognitivo la remuneración del trabajo se traduce en la remuneración de vida: por lo tanto aquello que en fordismo era el salario, hoy en el capitalismo cognitivo pasa a ser ingreso de existencia (basic income) y el conflicto que se abre ya no es más la lucha por los altos salarios (para decirlo en términos keynesianos) sino, más bien, la lucha por una continuidad de los ingresos prescindiendo de toda actividad laboral certificada por cualquier relación de trabajo. Después de la crisis del paradigma fordista-taylorista, la división entre tiempo de vida y tiempo de trabajo ya no es fácilmente sostenible. Los sujetos más explotados en el mundo del trabajo son aquellos cuya vida es puesta enteramente a trabajar. Esto ocurre, en primer lugar, en aquellos trabajos que se realizan en el sector de servicios y en aquellos sujetos a una prolongación del horario de trabajo, sobre todo en el caso de la fuerza de trabajo migrante. Gran parte de la actividad laboral realizada  en las actividades del sector terciario no ocurre en el lugar de trabajo. El salario es la remuneración del trabajo y el ingreso individual es la suma de todos los ingresos que se derivan de vivir y de las relaciones en un territorio (trabajo, familia, subvenciones, posibles rentas, etc. , etc. ) y que determinan el estándar de vida. Mientras hay separación entre trabajo y vida, hay también una separación conceptual entre salario e ingreso individual; pero cuando el tiempo de vida deviene el mismo que el tiempo de trabajo, se desvanece la diferencia entre ingreso y salario.
 
De hecho, el  tendencial solapamiento entre trabajo y vida, por lo tanto entre salario e ingreso no es  considerado aún en el ámbito de la regulación institucional. El ingreso de existencia (basic INCOME) puede representar un elemento de regulación institucional adecuado a las nuevas tendencias de nuestro capitalismo. Nos Introduce –como veremos más adelante –en el l tema de cómo distribuir la riqueza social que se deriva de la cooperación y la productividad social que se ejerce en un territorio (que hoy es privativa de los beneficios y de las rentas mobiliarias e inmobiliarias). Desde este punto de vista, el ingreso básico (basic income)no es definible como un instrumento asistencial, sino, más bien, como remuneración de la cooperación productiva. En otras palabras, el ingreso básico (basic income) es un instrumento distributivo y no redistributivo. En este contexto, los conceptos de salario e ingreso aparecen como complementarios y no conflictivos.

 
 2. Las distintas concepciones del "basic INCOME"

  Según las diferentes interpretaciones de la fase capitalista, se tienen distintas acepciones del concepto de ingreso desligado del trabajo, o basic INCOME. Tres son las líneas de pensamiento principales, que atraviesan transversalmente todas las posiciones teóricas, políticas y económicas, favorables o críticas al sistema capitalista de producción. La primera es la propuesta o enfoque neo-liberal y hace referencia principalmente al pensamiento de Milton Friedman[5]. Este enfoque se basa en idea de "impuesto fiscal negativo”. En este contexto, las funciones económicas y sociales del Estado son reducidas al mínimo: el impuesto fiscal negativo desempeña la única función redistributiva admitida, para aquellos ingresos que se sitúan por debajo del umbral de la pobreza relativa, obteniendo del Estado la cuota de ingreso faltante sin pagar impuestos. Esta medida, que garantiza un mínimo de renta a quien no los posee, va pari passu con el desmantelamiento del Estado social. Con excepción de la justicia y de la defensa, todos los servicios sociales se privatizan y los dejan a merced de las jerarquías impuestas por el libre mercado.

El segundo enfoque teórico hace referencia al enfoque social-liberal, o sea al conjunto de formulaciones teóricas que se basan en la primacía del mercado, para el que los posibles efectos distorsionadores serán reglamentados o por la autoridad o por mínimas intervenciones del welfare[6]. Reconoce que el proceso de desmantelamiento del welfare state combinado con una excesiva flexibilización del mercado de trabajo puede tener efectos negativos en el plano redistributivo, ejemplificados tras un aumento de la pobreza y en el fenómeno de los working poor. En este caso, como en el anterior, en lugar de ingreso de existencia sería más correcto hablar de ingreso mínimo. Con esta expresión, se entiende el desembolso, bajo la forma de subsidio, aunque incondicional, de un ingreso para todos aquellos que, independientemente de la condición profesional (desempleados o no), se encuentren por debajo de la línea de pobreza relativa. Una versión más edulcorada  es la que se conoce con el nombre de salario garantizado [7]. A diferencia de la fórmula del ingreso mínimo, el salario garantizado es asegurado sólo para un período de tiempo limitado y sólo alcanza a los desempleados y de manera condicional. En Italia, durante el Gobierno de centro-izquierda desde 1997 al 2001, se experimentó con la Ley Turco sobre el ingreso de inserción, que garantizaba un apoyo a los ingresos familiares para las familias que estuvieran por debajo de la línea de pobreza, por una duración máxima de 24 meses y a condición de que hubiera un compromiso concreto de búsqueda de un trabajo o de realización acorde a una frecuencia de cursos de reciclaje profesional, para mantener el subsidio.

 La tercera idea del ingreso de ciudadanía hace eje en el hecho de que todo individuo, independientemente de su condición (género, religión, edad, la condición profesional y/o de ingreso), tiene derecho, en cuanto ser humano, a un ingreso incondicional y no perecedero, como parte de la riqueza social. Esta orientación, que se basa en primer lugar sobre bases ético-filosóficas, se está promoviendo en Europa por la red europeo para el basic INCOME (bien), 8 y en EEUU por la USBIG (United States Basic Income Guarantee). El exponente más  influyente de este enfoque es, sin duda, Philippe van Parijs[9]. La justificación de un ingreso básico (basic INCOME) se basa, en primer lugar, en la necesidad de considerar el género humano como una estructura social "cooperante», en la que todo individuo genera  su aporte que, como tal, debe ser reconocido y le da derecho a una porción, también mínima, de la riqueza social producida. El derecho al ingreso es así un derecho inalienable primario, es decir hace parte de esos derechos que definen la esencia misma de la vida humana. En el plano más estrictamente filosófico, el ingreso de ciudadanía está también justificado como especie de reembolso debido a la expropiación “social” que la difusión de la propiedad privada ha generado en el curso de la historia humana. La distribución de la propiedad privada no ha sido el resultado de un proceso igualitario sino que se ha basado y se basa en formas de opresión y de jerarquías sociales. El basic INCOME puede ser considerado desde este punto de vista como  una especie de indemnización frente a la expropiación originaria[10]

Analicemos estas tres líneas de pensamiento a la luz de las transformaciones producidas  por la transición al capitalismo cognitivo.

 El enfoque neo-liberal así como el social liberal entienden el ingreso de ciudadanía como mero subsidio, para más, condicionado. En el caso neo-liberal, a cambio de erogar ingresos para los más necesitados, se tiene la casi total privatización de los servicios sociales y, de hecho, la desaparición del Estado como agente económico activo y el restablecimiento del libre mercado como único marco de regulación económica eficaz. En el caso social-liberal, la garantía del ingreso es una forma de subsistencia, justificado por el fracaso parcial de la economía de mercado, sobre todo en lo que respecta los efectos de redistribución. En las distintas fórmulas con que esta subsistencia ha sido formalizada en algunos países europeos, se trata siempre de un subsidio que, de algún modo, debe ser "ganado", a través de mean tests, es decir, la "prueba de los medios», y que, sin embargo, tiene una valencia temporal y provisoria para facilitar el acceso al mercado del trabajo. En cuanto mera subsistencia, el ingreso de ciudadanía en la versión social-liberal es, sin embargo, dependiente de las condiciones existentes en el mercado del trabajo y del nivel salarial existente. Quién lo percibe debe someterse a una serie de obligaciones (aceptación de propuestas de trabajo, siempre que sean adecuadas a las competencias adquiridas, –como sucede en Bélgica, Francia, Dinamarca– y/o a la frecuencia de cursos de reciclaje y formación profesional). El nivel del ingreso pagado corre el riesgo de ser así competitivo con los niveles salariales y, como el caso francés lo muestra, su reducción puede tener efectos negativos sobre los niveles salariales.

Si en el caso neo-liberal, la propuesta de ingreso de ciudadanía es contraria y sustitutiva de la idea del Welfare State, en el caso social-liberal, ésta conduce a formas de disciplinamiento y control del mercado del trabajo (en particular la oferta) con posibles efectos calmieranti sobre los salarios. Se mueve así  en la perspectiva del workfare.

 Por último, en ambos casos, es más apropiado hablar realmente de ingreso de ciudadanía, en la medida que la propuesta está inmersa en un contexto de soberanía nacional, a cuyo interior buena parte de los inmigrantes no son tomados en consideración, en la medida quie no son aún ciudadanos legalmente constituidos, sobre la base del estructura legislativa existente[11].

 El enfoque social-liberal es el que en los últimos años ha recibido el mayor interés por parte de los políticos y académicos. La atención se ha de hecho concentrado sobre los efectos de la introducción del ingreso de ciudadanía en el mercado de trabajo y sobre cuan alto debría ser su nivel. Los estudios de Bowles (1992), Van der Linden (1997), Kesenne (1993), Groot (1999) y Serati (2001) han señalado en particular la posible existencia de un trade-off entre ingreso de ciudadanía y tasa de actividad, si éste se sitúa por arriba de la línea de pobreza relativa. Atkinson (1995) y Atkinson y Morgensen (1993) por su parte han estudiado el problema de la financiación. Utilizando los instrumentos teóricos del enfoque keynesiano bastardo[12], los principales resultados afirman que el ingreso de ciudadanía produce efectos positivos sólo si no es demasiado elevado y no superior al umbral de la pobreza relativa ; y funciona como un perfecto sustituto de los subsidios al desempleo, a fin de permitir un financiamiento sostenible.

 En el mismo momento que se considera al ingreso de ciudadanía como mero subsidio, dentro de un marco nacional, direccionado en su mayoría  (y condicionado por ello) hacia la inserción laboral, de hecho se mueve en el ámbito reformista, dentro de una concepción socio-económica que sigue siendo todavía fordista-keynesiano.

Diferente en parte es la posición de Van Parjis, Guy Standing y del Bien. En primer lugar, el énfasis se coloca sobre el carácter individual y universal del ingreso de ciudadanía. Se trata de una medida que vale en sí mismo y para sí y no es un instrumento para alcanzar un fin determinado (pleno empleo o inserción laboral). Su justificación reside por tanto en el plano de la justicia social y asume las formas de una indemnización para la existencia de una desigual distribución de la riqueza. Sin embargo, este marco, cuando se desarrolla en el plano económico, recae en la idea que el ingreso de ciudadanía es asimilable a una nueva y más moderna forma de asistencia, pilar portadora de un welfare más adecuado a las formas modernas de producción.

La idea de ingreso de existencia, en cambio, hace eje en  el concepto de "remuneración" o "reconocimiento" y no de intervención asistencial (subsidio, transferencia, etc. ). La lógica que justifica la existencia por tanto es completamente invertida. En el contexto actual del capitalismo cognitivo la riqueza se distribuye entre aquellos que ponen en valor la vida (todas y todos los residentes, nadie excluido, independientemente de la ciudadanía, etc. ), por un lado, y aquellos (una cuota menor) que extraen valor de la apropiación privada de los bienes comunes (explotación de los derechos de propiedad intelectual, en el territorio, sobre los flujos financieros, etc. ) o que obtienen beneficios de la actividad productiva y terciaria.

 En otras palabras, el ingreso de existencia no es otro hoy que la contrapartida del salario en la época fordista.

Como escribe C. Vercellone, el ingreso de existencia debe considerarse:

"como un ingreso primario, es decir como un salario social ligado a una contribución productiva hoy no remunerada y no reconocida" 13.

Esto deriva – lo repetimos – de las transformaciones cualitativas que han afectado el modo de trabajar en el paso del capitalismo fordista al capitalismo cognitivo.

Contrariamente a los enfoques en términos de fin del trabajo, la crisis actual de la norma fordista  del empleo está lejos de significar una crisis del trabajo como fuente principal de la producción de riqueza. Al contrario:

"El capitalismo cognitivo no es solo una economía intensiva en el uso del saber, sino que  constituye al mismo tiempo y quizás aún más que en el capitalismo industrial, una economía intensiva en trabajo, aunque esta dimensión nueva del trabajo escapa ya a su medida oficial, y no  puede ser del todo asimilada a las formas canónicas del trabajo asalariado" [14].

Esta transformación encuentra su origen principal en la forma como el desarrollo de una intelectualidad difusa y la extensión de la dimensión cognitiva del trabajo han conducido tanto a nivel de la fábrica como de la sociedad, a la afirmación de una nueva preponderancia del saber vivo y movilización del trabajo, respeto a los saberes incorporados en el capital fijo y en la gestión y organización empresarial. De aquí deriva también la crisis del "régimen temporal" que en la época fordista distinguía claramente entre el tiempo de trabajo directo, efectuado durante la  jornada oficial de trabajo, considerado como el único tiempo productivo, y los otros tiempos sociales dedicados a la reproducción de la fuerza de trabajo, considerados como improductivos.

En otras palabras, la valorización en el capitalismo cognitivo no se basa sólo en la utilización del trabajo humano (manual y intelectual) aplicado a las máquinas, asentada en la división taylorista del trabajo, sino, y cada vez más, en el uso de ese capital llamado intangible (educación, formación, salud, I&D) incorporado en lo esencial al cerebro de los hombres (capital humano). Se deduce que las condiciones de la reproducción y la formación de la fuerza de trabajo se han convertido directamente en productivas y que la fuente de la riqueza de las naciones se encuentra cada vez más por fuera del sistema de empresas.

 A la división taylorista se añade así una división cognitiva del trabajo basada en la creatividad y capacidad de aprendizaje de los trabajadores mediante el intercambio relacional de conocimiento y conocimiento. En esta perspectiva, el tiempo de trabajo inmediato dedicado a la producción horaria oficial de trabajo no es otro que una fracción del tiempo social de producción. Por su misma naturaleza, el trabajo cognitivo se presenta como la combinación compleja de una actividad de reflexión, de comunicación y de producción de saber que se desarrolla tanto aguas arriba como fuera del trabajo inmediato de producción. El ingreso de existencia es tan simple como la remuneración de este excedente de trabajo que deriva del mero hecho de "vivir».

Es un instrumento redistributivo inmediato entre aquellos que explotando este excedente de trabajo vivo no remunerado obtienen porciones crecientes de riqueza para uso privado y aquellos (la mayoría) que no pueden alcanzar  a esta riqueza. Desde que el proceso de trabajo coincide de manera creciente con la propia existencia de los seres humanos, el ingreso de existencia es al mismo tiempo medida de bienestar y aguja de la balanza del conflicto redistributivo. La esfera de la producción (donde se determina la remuneración del trabajo vivo) y la esfera de distribución no pueden ser objeto de una escisión.

 

3. Definición de renta de existencia.

 

El ingreso de existencia es un objetivo instrumental que puede representar uno de los ejes centrales para la solución de las principales contradicciones internas del capitalismo cognitivo de doble naturaleza.

Es al mismo tiempo una medida subversiva y reformista, sin embargo poco compatible con las que parecen ser hoy las estrategias dominantes tanto de las empresas como de las políticas económicas a nivel europeo y/o italiano. Pero esto lo debatiremos más adelante. Desde un punto de vista definitorio, por ingreso de existencia se entenderá el desembolso de una cierta suma monetaria a plazo regular y perpetua capaz de garantizar una vida digna, independientemente de la prestación laboral efectuada. Este desembolso debe tener dos características fundamentales: debe ser universal e incondicional, es decir, debe entrar en el círculo de los derechos humanos. En otros términos, el ingreso de existencia debe ser dado a todos los seres humanos de manera no discriminatoria (de sexo, raza, religión, de ingresos). Es suficiente, para tener derecho, el solo hecho de "existir". Por eso es mejor la denominación de "ingreso de existencia" o "basic income” antes  que “ingreso de ciudadanía", que requiere aclarar que el concepto de ciudadanía no está sometido a ninguna forma de inclusión o condición (es decir, no obliga a asumir compromisos y/o comportamientos particulares). Los dos atributos – universal e incondicional – evacúan la posibilidad de múltiples equívocos. El concepto de ingreso entra exclusivamente en el ámbito de la distribución de los recursos, una vez dado el nivel de riqueza global, es decir, es un instrumento del bienestar. Todas las propuestas de tipo distributivo que hacen referencia a la condición profesional (estado de desempleo o/o de precariedad insuficiente para garantizar un ingreso mínimo) o a la obligación de asumir compromisos de tipo contractual, o a la obligación de asumir alguna prestación laboral, (como el ingreso mínimo de inserción en Francia), son discriminatorias y no conformes al estatuto de «derecho inalienable individual".

 El ingreso de existencia es la variable redistributiva más adecuada del capitalismo cognitivo. En el mismo momento en que la vida no sólo está sometida por el trabajo, sino que es puesta a trabajar, pasa a ser obligado necesario y justo remunerar la existencia.

El caso es que ahora la jornada de trabajo efectivo y real tiende cada vez más a "desbordar» la jornada de trabajo contractual eliminando la distinción entre trabajo y no trabajo, o, como hemos dicho antes, entre los ingresos y salario. Debemos partir de aquí. El ingreso de existencia está definido por dos componentes: la primera es una componente estrictamente salarial, sobre la base de la prestación de vida que inmediatamente se traduce en prestación laboral  (tiempo de trabajo certificado y remunerado, pero también el tiempo de vida utilizado para la formación, la actividad relacional y la actividad reproductiva); la segunda es un componente de ingreso (adicional al primero) que es el fruto de la distribución para cada individuo de la riqueza social fruto de la cooperación y de la productividad igualmente social del territorio (y que hoy es del todo privativo de los beneficios y las rentas mobiliarias e inmobiliarias)

Desde este punto de vista, el ingreso de existencia no es sólo una ampliación, una subsistencia o un instrumento contra la pobreza; puede cumplir también la tarea de reducir la pobreza [15] pero en el actual contexto productivo, el  ingreso de existencia es, sobre todo, la remuneración de una actividad laboral ya previamente llevada a cabo.

En el marco del capitalismo cognitivo, por tanto, el ingreso de existencia asume simplemente la tarea de contribuir a remunerar la entera y efectiva actividad social de trabajo. Desde este punto de vista, el ingreso de existencia entra en ese sistema de justa cooperación social propuesto por Rawls[16], a propósito del planteamiento  cooperación a reciprocidad y, asimismo, sobre la misma línea sin de ese contrato de solidaridad mutua que puede ser hecho posible precisamente tras la introducción de una renta de esistenza[17]. Desde este punto de vista, la renta de existencia aparece como una medida puramente reformista. Al contrario, puede también funcional al proceso de acumulación. En efecto, no sólo es una remuneración de vida laboral ya realizada, pero también es un factor de desarrollo de las actividades conocimientos-cerebrales que son hoy cada vez más centrales para la estructura productiva, para los niveles de competitividad, que una miope política salarial o de reducción de costes o de dumping social impide que se desarrolle. Si se quiere aumentar la actividad de I+D y de innovación, si se quiere aumentar la competitividad de las producciones a mayor contenido de conocimiento y por tanto evitar la competencia de los países emergentes, si se quiere que la propia realidad económica sea capaz de intervenir sobre la definición de paradigma y de las trayectorias tecnológicos dominantes, pasa a ser cada vez más necesario desarrollar el capital humano y favorecer la producción de general intellect la renta de existencia, en teoría, puede desempeñar así una función de estabilización de los ingresos, reducir la incertidumbre, incrementar los procesos de aprendizaje y en última instancia favorecer acumulación capitalista, según el siguiente esquema: renta de existencia à crecimiento general intellect aumento productividad à crecimiento acumulación sin embargo Casi todas las partes sociales son contrarias hasta la introducción: los sindicatos porque aún no han comprendido a fondo las transformaciones del trabajo, temen la desaparición de su base de rapprentanza y, sobre todo, están vinculados a una concepción del trabajo asalariado fundamentalmente etica[18]. Las asociaciones empresariales, a diferencia del comportamiento conservador la mayor parte de los sindicatos, consideran la introducción de la renta de existencia como potencialmente peligroso para el mantenimiento del mando en el trabajo. Y en efecto, desde su punto de vista, no tienen todos los injusticias. La introducción de la renta de existencia, en efecto, puede ser considerado un potencial contropotere[19] que mina el actual sistema de subordinación de la multitud precaria. Garantizar un ingreso estable y continuado a independientemente de la prestación laboral significa reducir el grado de ricattabilità de los trabajadores individuales/sondas, ricattabilità impuesto dall'individualismo contractual y por la necesidad del trabajo para poder vivir. También significa poder ejercer el "derecho de elección del trabajo" (en lugar del tradicional "derecho al trabajo", cualquiera que éste sea), elemento que podría socavar la base los cimientos del control jerárquico y social del capitalismo conocimientos. Al mismo tiempo, la sustracción parcial o total, según los contextos, a la ricattabilità del necesita puede potencialmente favorecer un proceso de recomposición de la multitud precaria. Decimos «potencialmente», puesto que esta concentración parcelaria no es automática pero depende de las subjetividad de individuos involucrados. El resultado que causaría sería en todo caso una menor disponibilidad aceptación par de cualquier condición laboral. En segundo lugar –y este es un factor aún más pertinente, aunque más subestimarse –la existencia de una renta de existencia exigiría que una cuota (más o menos amplia) de la riqueza social producida por el general intellect y la estructura cooperativa productiva debe volver a los mismos "productores". Esto significa una reducción de los márgenes de beneficio, es decir, el valor añadido generado por explotación de la cooperación social y de los bienes comunes, a menos que los aumentos de productividad inmaterial, generadas por las nuevas condiciones laborales más estables, ciertas y satisfactorias (desde el punto de vista renta) no sean capaces de compensar esta reducción. Introducir una renta de existencia en el capitalismo conocimientos puede ser considerado similar a los aumentos salarios actualidad del capitalismo sistema-industrial.

Ahora, en ", el aumento salarial o una política de altos salarios, según la feliz expresión de Keynes, podía tener dos efectos: poner en crisis el sistema productivo si este aumento no era soportable la estructura de los costes y las condiciones tecnológicas existentes, y por lo tanto sentar las bases para una superación del mismo sistema capitalista, o bien, por otra parte, garantizar un crecimiento de pleno empleo con ingresos y beneficios crecientes. El pacto social sistema había precisamente el fin de favorecer la segunda alternativa dentro de un mecanismo regular y de control garantizado por el Estado-nación.

 A diferencia de un aumento salarial, la introducción de una renta de existencia, sin embargo, no conseguiría sólo sobre los costes de las empresas, por el momento que éste se vería abonada a nivel territorial, nacional o supranacional por las autoridades públicas. En otras palabras, la financiación de la renta de existencia depende de la estructura fiscal existente. En el capitalismo conocimientos, un nuevo pacto social podría, pues constar de una renta de existencia de ser compatible con un vínculo fiscal todo por definir y que no provocar una modificación excesiva de las relaciones de mando y de jerarquía en el mercado del lavoro[20]. Pero nada puede garantizar todo esto: en efecto, el papel potencial de contrapoder monetario ( es decir, la independencia del chantaje renta) y de contrapoder productivo-cultural (es decir, la posibilidad de elegir y no sufrir su actividad laboral y de recuperará de parte de la producción social que se ha contribuido a crear) depende de la percepción y por las subjetividad que constituyen la multitud precaria y, por tanto, por definición no son controlables. Desde este punto de vista, la renta de existencia es subversivo e incide en el informe de explotación y la producción de plusvalía del capitalismo conocimientos. * * * * * sobre la base de lo observado, se puede hablar de renta de existencia sólo si se está en presencia de al menos cuatro requisitos mínimos esenciales. El primer requisito es deseo, tras el hecho de que el trabajo conocimientos tiende individual, aunque luego hace referencia a un bien común como el conocimiento. El segundo parámetro es que la renta de existencia debe ser concedida a todos aquellos que operan en un territorio, independientemente de la ciudadanía, el sexo, la religión:residenzialità. El tema es delicado, porque hace referencia al concepto de ciudadanía, basado respecto a la idea de ius solos o ius sanguinis. En Italia y en buena parte de Europa el concepto de ciudadanía está basado en el ius sanguinis, para que un hijo de inmigrantes otan en Italia no ha automáticamente la ciudadanía italiana en cuanto el derecho de sangre prevalece sobre el derecho de suelo. Se deduce que el requisito de la ciudadanía debe ser sustituido por la de residenzialità. El tercer parámetro es dell'incondizionalità, porque si la renta de existencia es la restitución o el reembolso, el resarcimiento de una actividad laboral ya gasto, no requiere en cambio ninguna otra contrapartida. Desembolsando de una renta de existencia no es una medida asistencial. El cuarto parámetro es que la renta de existencia se financia en base a la fiscalidad social progresiva. Este es el punto principal, ya que, como hemos visto– por las formas de financiación depende la naturaleza compatible o no compatible de los ingresos de existencia en un marco de capitalismo conocimientos. En otros términos, se pide que la suma que financia el ingreso de existencia no debe resultar de cotizaciones sociales, sino más bien por el pago de los impuestos directos y por los ingresos fiscales generales del Estado, relativas a los distintos activos de renta, cualquiera que sea su procedencia. Este recurso a la fiscalidad general puede ser llevado a cabo en distintos niveles administrativos, de aquel supranacional al municipal, en función del territorio y de la Comunidad de referencia. En efecto, es a nivel local que, una vez establecidos los criterios general fiscalidad directa, se pueden aplicar políticas fiscales de tipo federal, capaz de aprovechar las tipologías de riqueza que los distintos ámbitos territoriales generan. La financiación de la renta de existencia, en efecto, debe hacer las cuentas con los niveles de riqueza que en un primer nivel los distintos territorios son capaces de producir. A este proceso redistributivo puede, en segundo lugar, competir un segundo proceso de redistribución sobre la base de transferencias monetarios por las zonas más ricas a las más pobres. Sería deseable que este proceso de redistribución ocurriera a nivel europeo y no nacional, lo que haría necesario implantación de una armonización y de una política fiscal común a nivel de la misma Europa que, a día de hoy no existe.

Se hace necesaria una reforma fiscal adecuada al espacio público y social europeo, que sea capaz de aprovechar los nuevos activos de riqueza y donde en forma progresiva. Las principales zonas metropolitanas, es decir, aquellas que constituyen el centro neurálgico del proceso de acumulación europeo, una cuota que varía entre el 35% al 50% del valor añadido deriva por la explotación de las que son las variables centrales del capitalismo conocimientos, o conocimiento (propiedad intelectual), territorio (renta a localización), información, actividades financieras y de la gran distribución comercial. En los principales países, y en particular en Italia, las bases imposición fiscal todavía hacen referencia al paradigma productivo del capitalismo industrial-sistema: en otras palabras, la propiedad de los medios de producción de la gran empresa y el trabajo asalariado subordinado. De ahí que parte creciente de la riqueza generada por actividad intelectual o tiene un tratamiento fiscal particular (como en el caso de los activos financieros) y escapa a cualquier criterio de progresividad o consigue eludir en buena parte cualquier obligación fiscal (como la propiedad intelectual), [21]. Y es precisamente conjugando principios justos de fiscalidad progresiva, y relativa a todas las formas de riqueza a nivel nacional y europea con intervenciones "lo" en el plano de la especialización territorial que se pueden encontrar los recursos necesarios para garantizar que los frutos de la cooperación social y del común puedan ser socialmente redistribuidos.

                                                                 * * * * *

 El ingreso de existencia es un instrumento y no simplemente un fin. Utilizando el lenguaje de la política económica, podemos decir que es un objetivo intermedio. La introducción de una renta de existencia, de manera gradual hasta alcanzar universalidad, es condición necesaria porque: se creen las bases para el desarrollo de contratos de solidaridad mutua y el desarrollo de formas alternativas de organización y autorganiz-ción productiva y social; se favorezcan procesos de concentración parcelaria y de comunicación internos a la multitud precaria; aumentos la posibilidad de aumentar el poder contractual a nivel individual dentro de las relaciones de trabajo; aumenten los grados de discrecionalidad y de libertad en la gestión de su tiempo de vida, reduciendo la dependencia de las actividades puramente productivas, con efectos positivos sobre las actividades de reproducción, de integración y de informe social y cultural. En otras palabras, la renta de existencia abre espacios al trabajo creativo, penalizando o reduciendo el poder del trabajo abstracto sobre la vida de las personas. Pero para lograr estos objetivos, lo repetimos, la renta de existencia es sólo condición necesaria pero no suficiente, en cuanto tales objetivos dependen también y sobre todo la subjetividad de individuos en carne y huesos y las formas de representación que la multitud precaria es capaz de presentar. Es decir, es necesario que nos sea un humusculturale y político que empuje hacia la dirección deseada. Esta humus también depende del tipo de políticas de bienestar y comunitarias que l'autorganizzazione la multitud es capaz de suceder.

 

* Publicado en: Aa.Vv , renta para todos. Una utopía concreta para era global, a cargo del B. I. N. , Manifestolibri, Roma, 2009. © Universidades de Pavia, Bin-Italia, UniNomade.

 

 Agradezco a los expresado Dead para el soporte psichedelico.

[1] Véase. A. Fumagalli, M. Lazzarato (a cargo de), monos blancas, Derivas escalas, Roma, 1999. 2] Al respecto, se remite a C. Vercellone (a cargo de), capitalismo conocimientos, Manifestolibri, Roma, 2006, A. Fumagalli, tiene y capitalismo conocimientos. Hacia un nuevo paradigma de acumulación, Carocci,Roma, 2007, Y. Moulier-Boutang, las crony cognitif. Estará integrada la nouvelle gran trasformation et ses enjeux, y. Amsterdam, Paris, 2007,

[3] por ejemplo, C. Vercellone y J. Monnier, «work and Social Protection in the tomar from Industrial to Cognitivas Crony», en V. Cvijanović , A. Fumagalli, C. Vercellone eds. (2008), Cognitivas Crony and its Reflections in South-Eastern Europe, Peter Lang y., London, 2009, forthcoming.

[4] a este respecto, véase. A. Fumagalli, S. Mezzadra (a cargo de), crisis economía global, sombras Tribunal, Verona, 2009.

[5] Véase. M. Friedman, 1962, Crony and Liberté, Chicago, University of Chicago Press.

[6] para uso dell'attributo «social-liberal", véase. R. Bellofiore R. , J. Halevi, tendencias del capitalismo contemporáneo, desestructuración del trabajo y límites del 'KEYNESISMO' , en Cesaratto S. y Realfonzo R. (a cargo de), rive gauche, Manifestolibri, Roma 2006, pp. 53-80.

 [7 Véase. Comisión Delors, 1993 y relación Supiot, 2003. Se trata de una medida que ya está en vigor en muchos países europeos, como por ejemplo, Francia, donde rige el sistema sus (Revenue minimum d'insertion).

8 A partir de 2005, con siglas bien llamamos el Basic Income Earth Network, e así por fronteras europeos.

9 Se vea al respecto el reciente libro publicado en italiano, P. van Parijs, Vanderbought,mínima renta universal, Egea, Milán, 2006.

[10], sobre este punto, véase. C. del Bo, renta de base, ahora, Pavia, 2005.

 [11], es bien sabido que en los últimos años, tanto en Europa como en Estados Unidos, se introdujeron restricciones pasa de ciudadanía, cada vez más basada en la idea de ius sanguinis. [12], con la expresión haya bastardo, aún por Joan Robinson en los años 50, se entenderá la transposición del pensamiento keynesiano dentro de esquemas y modelos de equilibrio económico general. Se ratta de interpretación que desde el punto de vista metodológico es muy engañoso respecto al verdadero pensamiento de Keynes.

 13 Véase. C. Vercellone, "el precio justo de una vida productiva", el manifiesto, 22 noviembre 2006

[14], Véase. C. Vercellone, ibidem.

[15], y es principalmente en esta acepción que formas de renta de existencia, acondicionadas, basadas en la estructura familiar, entran a formar parte de las fuerzas progresistas o están presentes en muchos países europeos. Para un análisis de estas cuestiones, se puede resultar útil consultar el sitio: www.or -win.it (puesto a disposición por la región Friul Venecia y Julia) o Aa.Vv., Ingreso garantizado y nuevos derechos sociales, consejería al trabajo, igualdad de oportunidades y políticas juveniles la región de Lazio, Roma. 2006.

16 Véase. J. más, una teoría de la justicia, Feltrinelli, Milán, 2004.

17 Sobre las razones filosóficas-políticas que justifican la renta de existencia, véase. P. van Parijs, Y. Vanderborght, renta mínima universal, Egea, Milán, 2006, es también útil la consulta de C. del Bò, introducción al Basic Income, universidad, como, 2004.

18 Numerosas son las declaraciones en este sentido que unen los distintos sindicatos europeos, los partidos de izquierda y también influyentes periódicos. Basta analizar los congresos del CES (Confederación Europea de Sindicatos), o de los sindicatos franceses y alemanes para tener una confirmación. También en Italia, la situación no cambia. Lo mismo ocurre para esa región de izquierda radical, impersonificata por los partidos troszkisti, de Attac y de Le Monde Diplomatique en Francia y por la izquierda Cgil, por el Rpc y por el manifiesto en Italia. Con alguna excepción, en todo caso notable, también el sindicalismo de base y las formaciones políticas más antagonistas son en principio contrarios a la renta de existencia, considerarlo una maniobra demasiado reformista que no va a dañar en su esencia la relación de sruttamento capital-trabajo. Por el contrario a favor claramente la introducción de un basic corresponderá los grupos más movimentasti que operan en algunos centros sociales Italia o en algunas revistas europeas, tales como Moltitudes en Francia y Posse en Italia. Sólo recientemente, por ejemplo,la consigna "derecho a la renta" ha sido plenamente aceptada dentro dell'euromayday, la manifestación más visible del empleo precario europeo, que se celebra el 1 de mayo de cada año. En este contexto, es de fundamental importancia el nacimiento en el transcurso del año 2009 asociación Basic Income Network – Italia.

[19] Para un análisis más profundo, me permito de aplazar a A. Fumagalli, «doce tesis sobre la renta de ciudadanía" en A. Fumagalli, M. Lazzarato (a cargo de), monos blancas. Renta de ciudadanía y desempleo de masa, Derivas escalas, Roma, 1999, pp. 13-44.

[20] Sobre este punto, se remite a A. Fumagalli, A. negros, "John Maynard Keynes, capitalismo conocimientos, basic INCOME, no copyright: ¿es posible un nuevo "new deal?" inquaderni de Economía Política, Departamento de Economía Política y M. Q. , Universidad de Pavia, enero de 2008: www.eco.unipv.it

[21] sólo a título de ejemplo, en la zona metropolitana milanese, el impuesto sobre la propiedad inmobiliaria, además de no ser progresiva en función del destino uso, ha visto un aumento per cápita por los 360 euros de 1995 a los 375 euros del 2003, frente a un rendimiento inmobiliario en términos de valor al metro marco de las zonas urbano de aproximadamente el 40%. La introducción del trabajo interino, que ha provocado la legitimación por parte de las empresas de intermediación de mano de obra (el trabajo como mercancía de intercambio), no ha provocado la introducción de un impuesto sobre el valor añadido (IVA) que sí se continuamente pagará para cualquier otra transacción comercial. En cuanto a las actividades financieras, los relativos ganancias no entran en la acumulación de las rentas de las personas físicas. La explotación de las externalidades de territorio (que hacen, por ejemplo que un centro comercial se posiciones donde existe ya una logística del transporte y la movilidad) tampoco son tomadas en cuenta. Y los ejemplos podrían seguir.

 

 

 

Traducción: César Altamira

Del sitio italiano Uninomade 2.0 http://www.uninomade.org/il-reddito-di-base-come-remunerazione-della-vita-produttiva/

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