martes, 3 de mayo de 2011

Diario Económico, Político – Primero de Mayo


de Christian Marazzi

Ciclo, burbujas y común. Un artículo de Peter Coy y Roben Farzad aparecido en el semanario Bloomberg Business week ("The Bubble This Time ", “La burbuja, ahora”, 18-24 de abril) discute," como si el 2008 nunca hubiera sucedido”,  el problema de las burbujas financieras, su papel al interior del ciclo capitalista y, agregamos nosotros, su relación con el común. Otro artículo de Ashlee Vance, siempre en el mismo número de BB ((“Are social Networks Gonna Blow?" ¿Van las redes sociales a volar?"), examina el legado de las burbujas: o sea ¿qué quedará después de la explosión de la burbuja de los medios de comunicación social orientados a los consumidores? "Una vez más, once años después del pico del Nasdaq y de las punto-com,  Silicon Valley está llegando al punto de saturación con planes de negocio que dependen tanto de  los dedos cruzados,  como de cualquier otra cosa. Ciertamente estamos en otra burbuja. Y está siendo impulsada por los medios de comunicación social y las aplicaciones orientadas a los consumidores "(...)" Es una apuesta segura que en algún momento de los próximos 20 meses los mercados de capitales van a cerrar, la música se detendrá y se verá nuevamente un mundo sombrío. "
Vamos a resumir los puntos:

1) Después del estallido de la burbuja subprime, los mercados globales parecen una copa de champán llena de burbujas. Robert Shiller, economista de Yale, profesor de la Universidad (que había previsto con suficiente anticipación la burbuja internetiana y la inmobiliaria siguiente), ha calculado que el índice Standard & Poor's  relativo a 500 acciones es 23 veces las ganancias normalizadas de los últimos 10 años, mientras que el promedio histórico es de 16 veces. Doug Nolan, del Federal Prudent Bear Fund, comenta "me temo que este es el abuelo de todas ellos, una cuasi abarcativa burbuja justo en el corazón de los sistemas monetarios";

2) De acuerdo con algunos analistas, el riesgo de la burbuja va asociada a la política monetaria de la Reserva Federal, a las bajas tasas de interés  y a la flexibilización cuantitativa (quantitative easing  es decir, la compra de bonos del Tesoro en grandes cantidades por la Fed para aumentar la liquidez en circulación), al origen de las ganancias especulativas de corto plazo siempre que sea posible  ("Lo que hemos creado está más allá del riesgo moral"). El riesgo de la burbuja es aún más grave ya que las heridas de la última burbuja de las hipotecas de alto riesgo no se han curado: en particular el desempleo, ahora considerado por algunos como "estructural", así como el mercado inmobiliario de EE.UU., que aún no se ha recuperado (de hecho !) a pesar del estímulo keynesiano de la administración Obama (ver Floyd Norris, “No shortage of distress in housing”, "No hay escasez de viviendas en dificultades", International Herald Tribune , 30 abril- 6 mayo) . Según ' The Economist ((“What’s wrong with America’s economy”, "¿Qué hay de malo en la economía de Estados Unidos," del 30 de abril hasta el 6 de mayo), los problemas de la lenta y débil recuperación de la economía de EE.UU. son de carácter estructural ( finanzas públicas mal gestionadas y  en particular un mercado de trabajo incapaz de absorber mano de obra calificada), pero sugiere una política monetaria "sin una rigidez excesiva a corto plazo." Paul Krugman, por su parte (“The intimidated Fed”, "La Fed intimidada", International Herald Tribune, 30 de abril al 1 de mayo), afirma que el verdadero problema reside en seguir tratando de alcanzar políticas monetarias expansivas para erradicar el problema, el desempleo, de hecho, sin preocuparse por el riesgo de inflación que en realidad no existe, ya que el aumento de las materias primas no es de tipo especulativo sino que depende de la mayor demanda de los países emergentes (y esto es probablemente cierto, en la medida en que las existencias de materias primas han disminuido desde el verano pasado, lo que significa que no se han "atesorado", como en el caso de las compras especulativas);

3) En una primera aproximación, se puede argumentar que la relación entre el ciclo capitalista y el riesgo de la burbuja es circular, que se enrosca sobre sí mismo: las medidas de estímulo, especialmente las de carácter monetario, para salir de la recesión, no son eficaces. La recuperación es probable que sea débil durante algún tiempo (ver Juan Rickenbach, “Quanto durerà il ciclo economico USA?”, "¿Cuánto durará el ciclo económico de EE.UU.?" La Regione Ticino , 26 de abril). Mientras tanto, las políticas monetarias (creación de liquidez y de tipos de interés) crean las condiciones para la aparición de burbujas financieras, dado que la liquidez creada no entra en el circuito económico (el crédito a la economía es todavía relativamente limitado, la inversión en capital fijo  muy baja, por no hablar de la inversión en fuerza de trabajo, que está experimentando en todas partes una compresión de los salarios y una creciente inestabilidad del empleo), y se mantiene dentro de los mercados financieros. El aumento en las tasas de interés, por ejemplo en China o en la zona del euro, no hace más que alimentar el comercio de divisas (carry trade), proceso especulativo, que se basa en las diferenciales de tasas (de las más bajas a las más altas), un proceso que aumenta el riesgo de la crisis monetaria (si la Reserva Federal, tuviera a su vez que aumentar las tasas de interés, habría un retorno de capital hacia los EE.UU., con efectos devastadores sobre las monedas de los países con mayores tasas de interés hoy en día);

4) Es sobre este círculo vicioso entre ciclo y burbujas que debemos concentrar nuestra atención. De acuerdo con Alberto Martín, de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, ​​"las burbujas son el precio que pagamos por un crecimiento vigoroso". Las burbujas financieras son, en definitiva, el "motor del crecimiento" capitalista, de una “regulación por las crisis”, en palabras de la escuela de la regulación francesa:" El aumento de los precios conduce a una mayor contratación e inversión. Esto genera precios más altos, incluso, y así sucesivamente produciendo una espiral ascendente virtuosa". Siendo bastante optimistas, este tampoco sería el caso, sobre la capacidad de las burbujas para crear puestos de trabajo e inversión;  en todo caso, es todo lo contrario, a saber: las burbujas actúan de impulso al crecimiento mediante la destrucción de puestos de trabajo y desacelerando la inversión, lo que da lugar al proceso de diferencial entre la tasa de beneficio (con crecimiento en los últimos treinta años) y la tasa de acumulación (una tasa media plana en el mismo período). En la economía “pop” (emergente), la crisis, la explosión de la burbuja se considera inseparable del crecimiento en sí mismo (" Es cómico que creamos que podemos regular hacia adelante futuras recesiones o crisis - dice James W. Paulsen de Wells Capital Management -. Da miedo en la medida que si lo hacemos afectamos la esencia del capitalismo, que es básicamente la avaricia y el espíritu salvaje") Las fases de las burbujas son 6: 1) la aparición de una oportunidad de inversión, 2) la expansión del crédito, 3) la euforia, 4)  la aprehensión, el sufrimiento (angustia), 5) la inversión de la tendencia (repulsión ) 6) pánico. En el capitalismo financiero, las burbujas, por lo tanto, están destinadas a repetirse, especialmente en este ciclo capitalista, " Notemos que justo ahora la crisis ha sido de naturaleza principalmente financiera y bancaria. Las autoridades públicas han podido controlarla gracias al vigoroso mantenimiento del arma monetaria. Para decirlo simplemente, han ahogado las dificultades de la liquidez con la ayuda activa de los Bancos Centrales. Sin embargo, hoy en día la masa de liquidez así producida, asociada al fuerte crecimiento de la deuda pública hace entrar a la crisis en un nuevo estadio, donde la cuestión del valor de las monedas se pone delante del escenario.”(ver André Orléan, “La crisis, motor del capitalismo”, "La crisis, moteur du capitalisme ", en Le Monde , 30 de marzo de 2010);

5) Es posible  identificar la próxima burbuja? Como se ha dicho, de acuerdo con los que trabajan en Silicon Valley, la burbuja de las redes sociales está cerca de la explosión. Desde hace algún tiempo, sin embargo, estaban convencidos de que el sector de las energías renovables era el candidato más probable a la burbuja post-“subprime". Es difícil de afirmarlo, depende mucho de los movimientos de contagio que se desarrollen entre los inversores sobre los mercados y sus movimientos auto referenciales (autonomización de  los precios de los activos en relación a los valores subyacentes) que caracterizan típicamente a la dinámica de las burbujas financieras. Pero el punto, creo yo, es otro: más allá de los desastres económicos y sociales que cada burbuja deja tras de sí (quiebra, suspensión de los procesos de concentración del capital, el desempleo, la pobreza, en definitiva, el “costo humano de la  crisis "que menciona Luciano Gallino en su Finanzcapitalismo, Einaudi, 2011), ¿cuál es la relación entre las burbujas financieras y el común? Me parece que esta es la pregunta que debe  hacerse para aclarar la interrelación entre el reformismo y la revolución (o pensamiento radical) que estaba hablando Benedetto Vechi en su reseña del libro de Gallino en Il manifiesto ((“L’uomo economico”, "El hombre económico", 23, 04) y que Toni Negri y Michael Hardt no han dejado de problematizar en su Comune. Oltre il privato e il pubblico  (Commonwealth) (Rizzoli, 2010) Me doy cuenta de que se trata de una cuestión de método, por tanto, no muy importante frente a las impredecibles y posibles explosiones de luchas a escala planetaria. Pero desde el momento en que, desde hace algún tiempo, hemos identificado en la dinámica del común un "lugar" donde invertir políticamente para “ hacer composición de clase ", tan pronto como la naturaleza del capitalismo cognitivo y financiero nos obliga a ir más allá de la elección entre bienes privados y bienes públicos, interrogarse sobre la relación entre burbujas (y su inmanencia) y el común me parece necesario en una perspectiva a largo plazo.

6) En el artículo citado de Bloomberg Businessweek se distingue entre buenas burbujas y malas burbujas: "Una de las razones por las que resulta difícil escoger entre burbujas malas y los campos de burbujas OK  es que no son todas iguales. Las mejores crean activos cuyos valores sobreviven al crash. El programa Apolo que puso gente en la luna, que perdería el apoyo público en la década de 1970, fue una "burbuja social" donde el exceso de optimismo generó avances en la ciencia (...) Las malas burbujas generan activos sin valor tal como las subdivisiones, antes urbanas, tomadas por los squatters y los mold". Incluso, a pesar que  las burbujas terminen siempre por hacer mal, en definitiva, lo que importa es su legado, por así decirlo. "En la década de 1980, el crecimiento de Microsoft, Compaq e Intel puso millones de computadoras personales en las empresas y los hogares - y las acciones de dichas compañías se dispararon. Tech tropezó a finales de 1980 y Valley se quedó con una gran cantidad de microprocesadores baratos y teorías sobre qué hacer con ellos. El boom de  las punto-com fue construido sobre los enamoramientos alcanzados con cualquier forma relacionada con la web. La corrección comenzó a principios del 2000 con la vaporización de cerca de $ 6 billones de dólares en valores accionarios. Pero ese ciclo, también, dejó atrás una infraestructura de Internet que ha beneficiado a las empresas y a los consumidores. Esta vez el boom se centró sobre las formas más precisas de vender". La distinción entre las buenas y las malas burbujas, hay que decirlo, no se limita sólo a la evolución de las tecnologías de la información y de la comunicación, datos que el común puede encontrar, o mejor dicho puede ser producido en todas partes al interior de un modo de producción, post-fordista en particular, que tiene en las "externalidades positivas" y en el recurso a la dimensión social-cooperativa-relacional y lingüística de la fuerza de trabajo la palanca de su crecimiento y sus innovaciones (sobre este punto reenvío al libro de Hardt y Negri, donde existen capítulos muy agudos sobre "la corrupción del común" y los espectros del común  que subyacen como ejemplos en la metrópoli o en las finanzas mismas, lo que podemos llamar el "común malo" por excelencia) Decimos que la distinción entre la burbuja buena y la burbuja mala está referido a la infraestructura (... activos cuyo valor sobrevive al crash) que el ciclo de la burbuja genera en la producción del común. Aquello que prolonga la esfera de la propiedad común y de su posibilidad es intrínseco a la propia estructura de la burbuja:  en la fase ascendente el capital se basa en el común para su propio crecimiento, pero en la fase descendente, en la crisis, el colapso de los precios de las acciones deja detrás de sí la infraestructura (cuya sobreproducción resulta siempre en una significativa reducción de los precios), los sistemas operativos, las teorías, los algoritmos que preparan la nueva ola de la interconexión, la cooperación, el intercambio de conocimientos, relaciones, saltos lingüísticos etc . Referido a la propiedad colectiva, a la propia evolución dentro del ciclo capitalista, el problema de la composición de clase, como sabemos, se refiere a la capacidad o incapacidad para producir tanto la libre determinación, como el "escapar de los activos”, el éxodo, las instituciones del común, las coaliciones, las formas de democracia participativa y  horizontal, etc. En este proceso, el horizonte reivindicativo define la dimensión reformista de nuestras acciones, mientras que las formas institucionales del común definen la dimensión revolucionaria, radical, de nuestros propios actos. Por ejemplo, en estos momentos, me parece que la reivindicación del "derecho a la bancarrota" (en este sentido, véase el excelente artículo de Gigi Roggero Insolvenza di clase, Uninomade 2.0, 14-04) define aquel horizonte "reformista" (o "de transición") del que tenemos necesidad, y del cual, por otra parte, se habla con mucha insistencia en los mercados financieros en términos de "Reestructuración de la Deuda Soberana" (que no significa otra cosa más que reducir, y mucho, la deuda pública contraída con los bancos de Alemania y Francia) para salir del atolladero de la crisis de la deuda soberana. Sin embargo, un argumento similar para la recomposición de la clase debe ser necesariamente colectivo, institucional, de alguna manera ejemplar, es decir, debe producir lugares de organización democrática donde hacer crecer de modo duradero prácticas de militancia democráticas de este mismo derecho a la bancarrota.

Trad: César Altamira
Publicado en el sitio italiano Uninomade 2.0 http://uninomade.org/diario-economico-politico-primo-maggio/

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